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¿A quién le amarga un dulce?

No hay mejor manera que acabar una celebración que con un buen sabor de boca, una dulce tentación a la que nadie podrá resistirse. Sorprender a los invitados con un apetitoso buffet de golosinas o candy bar, una delicia para todas las edades, es tendencia en todo tipo de celebraciones.

Bodas, comuniones, bautizos, cumpleaños, meriendas…ya no terminan con el brindis sino con este dulce momento que además de satisfacer a los paladares más golosos se convierten en elemento decorativo más de la fiesta, ya sea realizado por una empresa especializada o elaborado por nosotros mismos (DIY).

Lo mejor de todo es que podremos personalizarlo totalmente, tanto por el tipo de chucherías que elijamos, como por la temática que empleemos en la decoración de este espacio, que debe tener un lugar concreto en la sala.

Se ofrecen en distintos tipos de presentaciones, como en carritos, aunque lo más habitual es una mesa sobre la que montaremos nuestro dulce bodegón. Un mantel blanco hasta el suelo siempre funciona y se adapta a cualquier temática, el colorido lo pondrán las propias golosinas que elegiremos en tonos más fuertes o pastel, según queramos darle un aire más infantil, divertido, romántico o vintage.

Globos, flores, pompones, cintas de colores, guirnaldas, etiquetas y figuras pequeñas no estarán de más. Y si la mesa se apoya sobre una pared podemos aprovecharla para colocar un fondo divertido sin recargarlo en exceso. Un cuadro, un cartel, un poco de foam forrado con un papel bonito o las iniciales de los homenajeados puede servir.

Es mejor utilizar una mesa pequeña que una grande, donde quede todo muy espaciado. Lo que importa es la variedad más que la cantidad, por lo que se aconseja calcular unos 250 gr por invitado aproximadamente e ir reponiendo conforme se vayan consumiendo. También se pueden ofrecer pequeñas cajas, bolsitas de papel o cucuruchos para llevarlas de recuerdo.

Y lo que sin duda es fundamental es elegir bien el menaje, cuánto más original mejor; y colocarlo con esmero para que el conjunto funcione. Recipientes de cristal son perfectos pues al ser transparentes dejan ver las chuches de su interior, mientras que integrar pequeños muebles con cajones, estuches compartimentados de madera…servirán para dar un acertado contraste y orden. Así como también combinar los elementos más altos al fondo, que incluso elevaremos más si es necesario, mientras que los más bajos quedarán delante, para facilitar el acceso a todos.

Canastas de mimbre rústicas, boles y copas gigantes, jarrones, tarros de cerámica, botes pintados, maceteros de cinc o barro quedan muy vistosos si les añadimos pinchitos de distintas clases de gominolas o piruletas. Los centros de mesas hechos con nubes son fáciles de hacer y dan un gran resultado. Sin olvidar aunque con un coste mayor los cupcakes muy de moda, bombones, chocolatinas o galletas.

En cuanto a las golosinas en sí, en la variedad está al gusto, pero conviene tener en cuenta los posibles problemas de azúcar de los invitados o alergias a frutos secos, de modo que es muy recomendable etiquetar y agregar un apartado de dulces sin azúcar o sin gluten. Tampoco se nos pueden olvidar pinzas o cucharas para servir y las servilletas.

 

(Fotos vía lacandybar.com,

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